
11/3/2010 2:21 AM
Washington, EFE
Washington, 11 mar (EFE).- En un abrir y cerrar de ojos al "Tea Party", el movimiento de masas de conservadores estadounidenses opuestos a todo lo que huela a público, le ha salido un rival, el "Coffee Party", para el que, como no podía ser menos, el gobierno no es el diablo.
El movimiento pasará del mundo de los avatares al de carne y hueso el sábado, cuando están planeadas más de 300 reuniones en cafeterías y restaurantes de todo el país.
"Hemos encontrado una veta. Hay un montón de gente en este país que quiere expresar su opinión", dijo a Efe Leo Pierson, de 28 años, uno de los seguidores del "Coffee Party" en Cincinnati (Ohio).
Todo comenzó con un mensaje que escribió en la red social Facebook Annabel Park, una directora de documentales de 41 años que estaba cansada de que se tomaran las posiciones de los conservadores como un baremo de las opiniones de la mayoría del país.
"Fundemos un partido del café ... un partido de batido, un partido de Red Bull, cualquier cosa menos del té, ¿qué tal un partido de capuccino? Eso realmente les enfadaría a ellos, porque suena elitista".
"Ellos" son los afiliados al "Partido del Té", un movimiento de conservadores que desde abril ha acaparado buena parte de la atención política con su grito contra la expansión del gobierno y contra el "socialismo" del presidente Barack Obama, una palabra que usan como si le pintara en la cara una hoz y un martillo.
Pero resulta que el desencanto con el tono del debate político también se calentaba en la izquierda y el mensaje de Park recibió una respuesta abrumadora.
La página de Facebook del grupo ha acumulado más de 100.000 seguidores en seis semanas de existencia. El movimiento planea una convención nacional y una manifestación en Washington, es decir, lo mismo que ha hecho el "Tea Party".
"Hay una desconexión entre lo que hacen los representantes a los que hemos elegido y la voluntad de la gente", se quejó Jeannine Stepanian, de 25 años, una portavoz del "Coffee Party" a nivel nacional.
Eso lo podría haber dicho también cualquier "patriota", como les gusta llamarse, del "Tea Party", pues ambos movimientos comparten la desilusión con la política tradicional, pero en los temas de fondo los dos fenómenos están a años luz.
Los conservadores se rebelan contra el afán que ellos ven en el gobierno por recaudar y gastar más, y en particular contra la reforma sanitaria de Obama, que conlleva una mayor actuación pública en la salud.
En cambio, el "Coffee Party" mantiene que "el gobierno federal no es el enemigo del pueblo, sino la expresión de la voluntad colectiva".
Esa diferencia ideológica les coloca en la órbita del partido republicano y del demócrata, respectivamente, aunque ambos movimientos afirman su independencia.
A los demócratas el nacimiento del "Coffee Party" les ofrece la oportunidad de rebatir la percepción de que los estadounidenses están muy insatisfechos con la gestión del gobierno, que ellos controlan, y que les castigarán duramente en las elecciones legislativas de noviembre.
"El Coffee Party puede tener un papel importante en los comicios si los demócratas son capaces de canalizar parte de su energía y hacer que la gente acuda a las urnas", opinó James McCann, profesor de política en la Universidad Purdue, en el estado de Indiana.
A largo plazo la viabilidad del movimiento es más dudosa, a su juicio. "El Coffee Party necesitará algo más que simplemente decir nosotros no somos como esa gente (del Tea Party). Va a tener que representar algo", dijo McCann.
Pero los líderes del movimiento no lo ven como una fuerza que impulse propuestas concretas.
"No tenemos una plataforma. No defendemos ninguna posición específica sobre ningún tema", dijo Stepanian.
Para Pierson el objetivo es lograr que las personas conversen sobre los asuntos nacionales y busquen posiciones comunes, en lugar de marcar una postura de antemano.
Entre debate y debate tomarán café. El té es para otros.
César Muñoz Acebes




