
11/3/2010 9:44 AM
Panamá, EFE
Panamá, 11 mar (EFE).- El entrenador Rey Vicente Anglada, uno de los técnicos más laureados del béisbol cubano, considera que las últimas deserciones de jóvenes figuras de la isla se deben a un cambio de mentalidad en las nuevas generaciones, que, sin embargo, no debilitan a la pelota de la mayor de las Antillas.
Anglada, de 56 años y que dirige desde el año pasado al equipo panameño de Bocas del Toro, destacó en una entrevista con Efe que los jugadores cubanos de su generación no pensaban en ir a las Grandes Ligas de EE.UU., pero ahora algunos jóvenes quieren "probar suerte" en ese torneo conscientes de sus posibilidades.
"Todo en la vida va cambiando y esta es otra generación, ellos tienen otra forma de ver el mundo y han tomado esas decisiones", indicó Anglada, ex seleccionador cubano y varias veces campeón de la isla con el Industriales de La Habana, y que se encuentra en Panamá en el marco de un convenio deportivo entre este país y Cuba.
En los últimos meses, jugadores como Aroldis Chapman, que acaba de firmar un multimillonario contrato con Cincinnati; Yasser Gómez, Yuniseki Maya, Leslie Anderson, Yadel Martí y antes Alexei Ramírez, entre otros, han abandonado la isla de las maneras más diversas, aunque ninguna legal.
"La generación de nosotros sabía que existían las Grandes Ligas pero no era el sueño de nosotros, porque era dejar a tu familia, dejar a tu país. Estos muchachos tienen otra mentalidad, los tiempos van cambiando y ellos han querido probar suerte, además se ven con posibilidades porque saben que tienen posibilidades", agregó.
"Como hay jugadores cubanos que han llegado ahí y lo han hecho bien los otros muchachos se ven con esas posibilidades y han tomado esa decisión", indicó, al afirmar que no ve "cómo eso se pueda parar".
Anglada, ex segunda base de Industriales, recordó que la primera vez que salió de Cuba, en 1973, los Cardenales de San Luis le ofrecieron 100.000 dólares, pero aquella oferta "no me llenó los ojos", dijo.
El técnico subrayó, sin embargo, que el béisbol cubano tiene una gran capacidad para sacar nuevos talentos y no se resentirá por la marcha de esos jugadores.
"Quizá se pueda ir un jugador con mucha calidad, pero a los dos o tres años vas a tener un jugador igual o mejor que el que se fue, porque hay un seguimiento continuo de los jóvenes y mucho talento", dijo.
Para el técnico, que como jugador sufrió una suspensión de por vida cuando tenía 29 años por supuestamente vender partidos -una acusación que nunca fue demostrada públicamente-, "hay que respetar" a la gente que toma la decisión de marcharse de Cuba.
"Yo dije que había que respetar a la gente que estaba en los EE.UU.; esa era su forma de pensar", dijo, al recordar sus palabras en el documental sobre Industriales "Fuera de Liga" del realizador Ian Padrón, que estuvo censurado en la isla cuatro años.
Preguntado por la posibilidad de que los jugadores que abandonaron la isla vuelvan a jugar en Cuba, Anglada recordó que "la vida va evolucionando y a lo mejor algún día esos jugadores pueden visitar el país y se llega a un arreglo".
Gran parte de los jugadores que han desertado en los últimos años han estado a las órdenes de Anglada, que dice: "si ese es el camino que ellos escogieron, que les vaya bien".
"Para mi ellos son como si fueran mis hijos, en muchas ocasiones ellos estuvieron más conmigo que con sus propias familias y ellos me han visto así, no como un entrenador, sino como un padre", afirmó.
Anglada se encuentra en Panamá desde el año pasado gracias a un convenio firmado por el Instituto del Deporte cubano (INDER) y su homólogo panameño PANDEPORTES, que tras el cambio de Gobierno (en julio pasado) fue renovado por las autoridades deportivas de la provincia occidental de Bocas del Toro.
"A mi lo que me gusta es trabajar y dentro de las posibilidades enseñar lo más que uno haya aprendido, y se presentó esto y aquí estoy", dijo el técnico, que ha colocado en el primer lugar del torneo a un equipo hundido en el sótano del campeonato durante décadas.
Anglada llegó a Panamá tras dejar el equipo nacional de Cuba y se toma el reto "de año en año", porque, asegura, extraña mucho su tierra y a su gente.
Descarta volver a dirigir Industriales, un equipo que comandó durante siete años -el que más en su historia- "porque es muy sacrificado" y "segundas partes nunca fueron buenas", y asegura que quiere volver a Cuba a entrenar a los chicos jóvenes en la academia.
"A mi me encanta vivir en mi país con sus problemas, con sus cosas", aseguró.




