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El Gobierno escocés reformulará la pregunta del referéndum para hacerla más neutral

KINT News
01/30/2013 10:35 AM

Londres, 30 ene (EFE).- El Gobierno escocés reformulará la pregunta del referéndum sobre la independencia de Escocia para que sea neutral, después de que la Comisión Electoral considerase hoy su primera propuesta algo tendenciosa.

La viceministra principal del Ejecutivo autónomo, Nicola Sturgeon, indicó que se aceptarán todas las recomendaciones de la Comisión, que hoy valoró que la pregunta planteada inicialmente por el gobernante Partido Nacionalista Escocés (SNP) podía “incitar a votar sí”.

Sturgeon informó de que se someterá a la aprobación del Parlamento de Edimburgo, encargado de regular la celebración del plebiscito en 2014, la pregunta sugerida por el organismo electoral: “¿Debería Escocia ser un país independiente? Sí o no”.

Anteriormente, el ministro principal escocés y número uno del SNP, Alex Salmond, había propuesto preguntar: “¿Está usted de acuerdo con que Escocia debería ser un país independiente?”.

Tras consultarlo con la población, la Comisión Electoral escocesa estimó hoy que esa formulación no era lo suficientemente neutra, por lo que propuso la alternativa que finalmente ha sido aceptada.

“Aunque han reconocido que nuestra pregunta era clara y simple, aceptamos no obstante el cambio recomendado”, afirmó Sturgeon, quien recordó que el objetivo de su Gobierno es que el esperado referéndum sea “justo y transparente”.

En la sesión semanal de preguntas en la Cámara de los Comunes, el primer ministro británico, David Cameron, también aplaudió el cambio porque “había preocupación por la tendenciosidad de la pregunta”.

Cameron se comprometió a trabajar con el Gobierno escocés para aclarar lo que significaría a efectos prácticos la independencia de Escocia -otra recomendación de la Comisión Electoral-, pero subrayó que “no se prenegociará su salida del Reino Unido”.

En la misma línea se expresó el ministro para Escocia, Michael Moore, quien adelantó que en febrero presentará un primer informe sobre la posición de Escocia en relación con el resto del Estado británico.

El comisario electoral, John McCormick, explicó hoy que, tras “contrastar rigurosamente la pregunta propuesta” inicialmente, se había concluido que su formulación podía influir en los indecisos.

Varias personas habían observado -apuntó- que el “¿Está usted de acuerdo…?” original podía inducir a votar afirmativamente, ya que, al buscar el acuerdo, “se daba por hecho que la independencia es algo bueno”.

Por ese motivo, la Comisión propuso la formulación alternativa.

Paralelamente, el organismo halló que el electorado tiene “una idea clara” de que “un país independiente” significa separarse del Reino Unido, por lo que no es necesario concretar ese aspecto, pero sí hace falta -señaló- dar más información sobre qué pasaría si ganara el “sí” a la independencia.

Este es un punto espinoso pues, mientras que el SNP ha pedido aclaraciones sobre asuntos como la pertenencia a la Unión Europea o la gestión de recursos como el petróleo, Londres es reacio a precisarlo por temor a entrar en una “prenegociación”.

La Comisión Electoral también estableció hoy los límites de gasto para cada partido durante la campaña para el referéndum, que se basará en la proporción del voto conseguido en las pasadas elecciones, en las que el SNP ganó por mayoría.

El Gobierno de Salmond someterá en marzo su proyecto de ley del referéndum a la aprobación del Parlamento autónomo, después de que hace unos días la Cámara de los Comunes aprobara traspasar a Edimburgo la potestad para regular la consulta.

Cameron y Salmond ya firmaron en octubre el Acuerdo de Edimburgo, por el que se fijaba el plebiscito para otoño de 2014 y se otorgaban al Gobierno escocés las competencias para organizarlo.

La celebración del referéndum ha motivado que varios sectores políticos del Reino Unido hayan puesto en marcha campañas a favor y en contra de la independencia, la primera encabezada por el partido de Salmond y la segunda, por el exministro laborista Alistair Darling.

Con la proliferación de los diferentes argumentos, y entre la incertidumbre sobre la pertenencia a la UE de una Escocia independiente, ha ido variando la intención de voto.

Así, la última encuesta difundida el 24 de enero constató que el apoyo a la independencia de Escocia descendió el año pasado al 23 %, la cifra más baja desde 2010, frente al 32 % que la respaldaba en 2011.

Judith Mora