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Yoani Sánchez planea viajar en febrero a varios países de América y Europa

KINT News
01/31/2013 1:25 PM
Actualizada: 01/31/2013 7:10 PM

La Habana, 31 ene (EFE).- Con su nuevo pasaporte en la mano y una sensación de victoria “agridulce”, la bloguera crítica cubana Yoani Sánchez espera viajar a partir de febrero a varios países de América y Europa y confía en que la reforma migratoria de la isla acelere el “desarrollo cívico” en su país.

“Siento que he ganado una victoria después de una larguísima batalla” dijo hoy Yoani Sánchez en declaraciones a Efe y otro medio extranjero en su domicilio de La Habana, tras obtener el miércoles el pasaporte que tramitó al entrar en vigor la reforma que facilita los viajes de los cubanos.

Tras cinco años de negativas del Gobierno para salir del país, la autora del blog “Generación Y” planifica ahora su viaje: “Lo más difícil va a ser redactar el itinerario porque tengo muchas invitaciones pendientes”, señaló.

Sánchez, distinguida con numerosos premios internacionales que no ha podido recoger, viajará a Brasil, Perú, Colombia y México -donde está invitada a la reunión bianual de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP)- sin descartar Argentina y Chile.

También cruzará el Atlántico para visitar España, donde ganó en 2008 el Premio de Periodismo Ortega y Gasset, así como a Italia, la República Checa, Polonia, Suiza (en este país vivió entre 2002 y 2004) y Alemania.

Sus planes incluyen Estados Unidos, concretamente Nueva York para impartir conferencias en distintas universidades, y La Florida, donde reside su hermana a la que no ve desde hace año y medio.

“Se han quedado esperándome en muchos lugares en estos años (…) Se supone que ya para Yoani Sánchez las fronteras nacionales se han abierto, el encierro nacional se acabó y voy a poder salir durante el año todas las veces que quiera”, dijo.

La bloguera quiere volar a mediados o finales de febrero, aunque la fecha dependerá de la tramitación de los distintos visados para cumplir con sus planes de viaje.

Sánchez, de 37 años, admite una sensación “agridulce” tras haber recibido el pasaporte, porque es un hecho que “no debería ser noticia”.

“Tendría que haberlo obtenido por el mero hecho de ser cubana (…) debería ser un derecho inalienable”, subrayó Sánchez, quien cree que el gran límite de la reforma migratoria es que entrar o salir de Cuba se considera aún como una “dádiva” en lugar de como un derecho.

Recordó que se mantienen restricciones sobre los movimientos de algunos cubanos por razones de “interés público”: es el caso de opositores como el expreso político del Grupo de los 75 Ángel Moya a quien le han denegado el documento.

“Sigue existiendo el filtro político (…) En ese supuesto caen Ángel Moya y todos los exprisioneros de la Primavera Negra (ola represiva en el 2003). Es triste y al tiempo es una de las evidencias de que no han sido liberados, no fue una excarcelación plena” destacó.

No obstante, cree que la mayoría de los cubanos ven la reforma migratoria con “alivio y esperanza” porque flexibiliza trámites, abarata costos y permite opciones que pueden ayudar a la “reconexión” de familias divididas por la emigración y el exilio.

También cree que el Gobierno de Raúl Castro ha querido hacer un “guiño” a EE.UU con una reforma que además evidencia que “no se podían sostener por más tiempo” restricciones “inexplicables” desde el punto de vista ético y moral.

No sabe hasta qué punto las medidas migratorias cambiarán el espectro social y político de la isla, pero Sánchez confía en que acelere el desarrollo cívico de los cubanos y pueda “convertirse en un catalizador” de presión política sobre el Gobierno.

Sánchez sueña ahora con que lleguen otras reformas políticas y sociales que amplíen las libertades en la isla, entre ellas el acceso libre e individual a internet, otra de sus principales reivindicaciones, aunque no lo ve probable a corto plazo.

En cualquier caso, la bloguera reivindicó la necesidad de que la sociedad civil presione tanto para lograr esas transformaciones como para acabar con las nuevas formas de represión política.

“La sociedad civil tiene que denunciar, empujar, decir lo que le está ocurriendo. Esa es mi experiencia: yo no habría obtenido este pasaporte si me hubiera callado (…) Si te callas, si te escondes, si esperas que cerrando la boca las cosas mejoren no vas a llegar a ningún lado”, advirtió.