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El eccehomo y juez anticorrupción de Brasil, figuras del carnaval carioca

KINT News
02/01/2013 3:07 PM
Actualizada: 02/01/2013 5:41 PM

Río de Janeiro, 1 feb (EFE).- Las máscaras del eccehomo de Borja y del presidente del Tribunal Supremo de Brasil, Joaquim Barbosa, se pueden encontrar juntas en el carnaval de Río de Janeiro gracias al trabajo de la fábrica Condal, que es regentada por la catalana Olga Gibert y sus hijos, Alberto y Marcos.

Gibert, que lleva 20 años en Brasil y está al frente de la fábrica desde el fallecimiento de su marido, el artista plástico barcelonés Armando Valles, en 2007, explicó a Efe que la máscara que más éxito tiene en estos meses, con 24.000 unidades vendidas ya, es la de Barbosa.

La razón es que el magistrado lo ve “como el súper héroe brasileño que ha juzgado a toda una serie de personas” y conseguido “lo que parecía imposible, que se llegara al punto que se llegó, que se decretara prisión” contra ellos, manifestó.

El actual presidente del Tribunal Supremo fue también el magistrado relator del proceso conocido como “juicio del siglo” en Brasil, que el año pasado juzgó a varios miembros del Partido de los Trabajadores (PT), en el poder, por una serie de ilícitos cometidos durante el primer mandato de Luiz Inácio Lula da Silva.

Gibert contó que los brasileños usan las máscaras “más como elogio, una manera de apoyar, que no como en Europa que es más para protestar”.

“Si cae bien, si hay una sinergia con el personaje, cae bien a la población, mucho mejor”, precisó.

El carnaval, la fiesta por antonomasia de Brasil se celebra este año entre los días 8 y 12 de febrero.

La fábrica de máscaras Condal, que lleva funcionando desde 1958, tiene un catálogo de más de 3.000 máscaras, según relató a Efe Alberto, uno de los hijos de Olga.

El catalán Sergi Arbusá, que desde hace cinco años trabaja como diseñador de máscaras, explicó que eligen los nuevos modelos “dependiendo del ruido que estén haciendo en prensa”.

Una vez escogida la idea, Arbusá busca información sobre ese personaje y escoge una expresión característica con la que retratarlo.

Tras ello, lo modela en barro y de ahí lo pasa a yeso, que es transportado a una máquina de vacío para realizar el molde, usualmente en plástico.

Este molde se recorta y se pinta de forma manual mediante un aerógrafo.

Entre tantos modelos se pueden encontrar máscaras de terror para Halloween, personajes reales como los presidentes Dilma Rousseff o Barack Obama o un Albert Einstein inmortalizado en una fotografía con la lengua fuera, personajes ficticios como Don Quijote y Sancho Panza o incluso el famosísimo eccehomo de Borja.

Alberto narró que cuando salió la noticia de la fallida “restauración” realizada por la anciana Cecilia Giménez en Borja (Zaragoza, España), les gustó y decidieron realizar la máscara.

Sin embargo, la pintura del eccehomo arruinado, que el año pasado le dio al vuelta al mundo y se convirtió en noticia de primera plana en numerosos de medios de comunicación, no ha calado tanto entre los brasileños y su imagen en plástico solo ha vendido 2.000 ejemplares.

Cada día se producen en la fábrica Condal entre 3.000 y 4.000 máscaras destinadas principalmente a Brasil, aunque también se han exportado a otros países, como España, donde la importación china es un gran contrincante.

El precio en el comercio brasileño de una de estas máscaras es, según Olga, entre 5 y 6 reales (entre 2,5 y 3 dólares).

José Manuel Blanco