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Jean-Michel Jarre promete un nuevo disco con colaboraciones para este año

KINT News
02/03/2013 5:18 AM
Actualizada: 02/03/2013 8:25 AM

Cannes (Francia), 3 feb (EFE).- Con “Oxygène”, Jean-Michel Jarre se aupó hace más de 35 años a los altares del entonces inexistente Olimpo de la música electrónica. Y a finales de 2013, anuncia a Efe, este pionero y maestro regresará con un nuevo disco, rodeado por algunos de los miembros de ese panteón que él ayudó a erigir.

Será “probablemente en septiembre u octubre” y vendrá acompañado de un nuevo tour que podría recalar en España, tal y como revela durante una entrevista a su paso por la última edición del Mercado Internacional del Disco y de la Edición Musical (MIDEM) de Cannes (Francia).

“Hay muchos artistas electrónicos que me dicen que soy una de sus influencias, pero yo digo que eso funciona en las dos direcciones”, afirma el francés, que cita a referencias consolidadas como The Chemical Brothers y Moby -”un gran amigo mío”-, además de los franceses Justice, Air y Sebastien Tellier.

“De España, también conozco a jóvenes DJ muy interesantes, como John Tallabot”, añade el músico, que fue nombrado el pasado mes de noviembre miembro honorario de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid).

Al Midem 2013, clausurado el pasado martes, este visionario que grabó en su casa “Oxygène”, el disco que condujo a “la revolución de los sintetizadores de los años 70″, habló sobre los puentes entre la música francesa y la cada vez más potente escena musical de Taiwán.

Y es que en China su estatus brilla como antaño, cuando forjara otros discos míticos como “Équinoxe” (1978) o “Magnetic Fields” (1981).

Lo achaca al conocimiento que existe en el país asiático de la música clásica y a la relación que existe entre ésta y la electrónica.

“No es un estilo como el rock o el hip hop, sino una forma de hacer música, como la clásica. Está basada en el patrimonio europeo y por eso tiene ese carácter universal que tan bien entienden en China”, explica.

En su discurso, la electrónica adquiere tintes y conexiones tan elevados y trascendentales como las temáticas que le inspiran y que le llevaron a tocar en el desierto egipcio, cerca de Giza, y a intentarlo en las Pirámides de Teotihuacán en México (la escenografía se perdió en una naufragio en el Oceáno Atlántico a pocas semanas de la cita).

No comparte la forma de actuar de algunos DJ que apenas tocan un botón durante sus actuaciones. “Si te subes a un escenario, es para dar algo diferente a lo que se ofrece en el disco, en la grabación”, argumenta.

Y es que otra de las grandes aportaciones de Jarre al esquema musical internacional fue su visión monumental del espectáculo en vivo. Según explica, cuando empezó no parecía “muy sexy” pasarse dos horas en el escenario delante de un ordenador, así que pensó cómo podría trasladar el espíritu de su música al directo.

“Estaba obsesionado con la ópera como manifestación artística. ¿Por qué aquellos compositores como Verdi, Rossini o Wagner, con su magnífica música, querían trabajar con carpinteros, iluminadores, pintores y escenógrafos? Para dar algo más sobre el escenario”, responde.

Diseñó entonces apabullantes puestas en escena junto a profesionales que, con los años, saltaron a la escena rock para trabajar con bandas como The Rolling Stones y U2, adalides del “rock de estadio”.

“Estoy muy feliz de haber contaminado la música en este sentido”, dice.

Él, que llegó a congregar a dos millones de personas en 1990 en el barrio de La Défense de París, no teme que le acusen de “pomposo” o “recargado”.

“Me gusta la esencia poética del concepto circense: actuar una sola noche, apropiarte del lugar y desaparecer a la mañana siguiente. Para mí esa es la actuación definitiva”, cuenta.