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Los partidos empiezan negociaciones para formar el próximo gobierno israelí

KINT News
02/03/2013 5:56 AM
Actualizada: 02/03/2013 9:05 AM

Jerusalén, 3 feb (EFE).- El Likud Beitenu, ganador de las elecciones israelíes, inició hoy las negociaciones para la formación de gobierno que exigirán al primer ministro, Benjamín Netanyahu, grandes equilibrismos para alcanzar su objetivo de formar una coalición “lo más amplia posible”.

A primera hora de la tarde, los tres representantes del Likud Beitenu y los tres de Yesh Atid, la segunda fuerza política en la Kneset (Parlamento), se reunían en Ramat Gan (cerca de Tel Aviv) para definir lo que podrían ser las líneas maestras de la política del próximo Ejecutivo israelí.

Netanyahu ha reiterado su deseo de formar una gran coalición, que cuente con más de ochenta de los ciento veinte diputados de la cámara, y ha llamado a dialogar incluso a los partidos que no apoyaron su candidatura y que han anunciado su rechazo a entrar en el ejecutivo.

Hoy concurrirán a las negociaciones el partido Yesh Atid, encabezado por el ex periodista Yair Lapid, el grupo nacionalista religioso Habeit Hayehudi (Hogar Judío) de Naftali Benet y el ultra ortodoxo sefardí Shas, socio habitual del Likud.

Mañana les tocará al ultra ortodoxo askenazí Judaísmo Unido de la Torá y los centristas Hatuná (de Tzipi Livni) y Kadima, que fue la primera fuerza política en la Kneset de 2009 y ha quedado reducida a sólo dos escaños en el actual legislativo.

El partido laborista, las formaciones árabes, el comunista Hadash y el pacifista Meretz en principio no participarán en las negociaciones y se mantendrán en la oposición.

El principal problema de Netanyahu para lograr la amplia mayoría que desea será conciliar las diferencias entre los ultra ortodoxos y el centrista Yesh Atid, cuyo programa tiene como punto principal “repartir la carga del Estado”, un eufemismo para referirse a la eliminación de subvenciones a los religiosos y su incorporación al servicio militar, obligatorio para el resto de la población.

Otro obstáculo son las diferencias programáticas entre Yesh Atid y Hogar Judío en cuanto a la forma de “repartir la carga” y mejorar la situación de la clase media, sofocada por el continuo aumento del coste de la vida.

Las posiciones de estos dos partidos también distan mucho en lo referente al proceso de paz con los palestinos, que la formación de Lapid considera imprescindible reiniciar, mientras que la de Benet, que apoya la colonización de los territorios palestinos, no le da ni credibilidad ni prioridad.

El reparto de ministerios tampoco será fácil, máxime con la anunciada pretensión de Yesh Atid de reducir el gabinete de los actuales 30 ministros a tan sólo 18, una cifra que, tras el regateo, podría quedarse en torno a 23.

Otras demandas de Lapid son la reforma del sistema de gobierno, el incremento de la inversión en educación y la bajada el precio de la vivienda, estas últimas difícilmente compatibles con los recortes que el ejecutivo debe llevar a cabo en 2013.

Según informó hoy el diario Maariv, el ultra ortodoxo Judaísmo Unido de la Torá ha enviado un mensaje a Hogar Judío para tratar de contrarrestar la influencia de Yesh Atid en la coalición: “Ayudadnos a proteger las yesivás (seminarios talmúdicos, cuyos alumnos reciben subvenciones y están exentos del servicio militar) y os ayudaremos a proteger las colonias (en territorio palestino ocupado)”.

Las grandes diferencias con Lapid podrían dejar a los partidos ultra ortodoxos fuera del gobierno, aunque la facción de Netanyahu no parece dispuesta a prescindir de su socio tradicional.

Pese a las dificultades de aproximar grandes diferencias programáticas e ideológicas, Netanyahu instaba esta mañana a los distintos grupos a hacer un esfuerzo de unidad por el bien nacional.

“He llamado a las facciones de la Kneset para que se unan a mí en un gobierno de unidad nacional tan amplio como sea posible(…) en un momento decisivo de nuestra historia”, dijo el primer ministro en funciones, según un comunicado de su oficina.

La “misión suprema” que tendrá el nuevo ejecutivo israelí, anunció, será “impedir a Irán armarse con armas nucleares”.

Otros tres objetivos que para el primer año de gobierno son aprobar un presupuesto y reformas que permitan reducir el coste de la vida, incrementar la igualdad al compartir las cargas “sin causar una división en la nación” y avanzar en un proceso de paz “diplomático realista y responsable”.

Según Netanyahu, “sólo con una amplia unión de fuerzas será posible hacer frente a estas tareas y garantizar el futuro del Estado de Israel”.