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Taftanaz, una ciudad fantasma tras los bombardeos del régimen sirio

KINT News
02/03/2013 10:13 AM
Actualizada: 02/03/2013 9:30 AM

Taftanaz (Siria), 3 feb (EFE).- La localidad de Taftanaz, al noroeste de Siria, cerca de la histórica Alepo, se ha convertido en una “ciudad fantasma” al estar casi completamente destruida por los bombardeos del régimen de Bachar al Asad.

De los 19.000 habitantes que tenía antes del levantamiento popular hace dos años, quedan hoy menos de mil, los demás han abandonado este lugar expulsados por la violencia y la destrucción.

Las calles de Taftanaz, llenas de agujeros por impactos de municiones aéreas, están vacías y los únicos que se atreven a salir al exterior son los jóvenes rebeldes en motocicletas y armados con rifles automáticos, que patrullan las casas abandonadas.

Algunos de los edificios semidestruidos y a punto de caerse muestran signos de incendios o ya están completamente calcinados.

“Los quemaron soldados del ejército de Asad después de bombardeos aéreos”, asegura en unas declaraciones a Efe uno de esos patrulleros, quien se identifica como Mohamed.

El joven muestra una grabación en su teléfono móvil de una manifestación contra el régimen, aclarando que se produjo hace varios meses, y que ahora en este lugar solo quedan ruinas.

Se trata de los alrededores de la principal mezquita de Taftanaz -uno de los muchos edificios completamente demolidos- y sólo la punta del minarete se entrevé entre los escombros, donde todavía hay muchos cadáveres, asegura Mohamed.

Más allá, en un campo sembrado, el joven patrullero de apenas 19 años de edad muestra un misil aire-tierra lanzado por un helicóptero del ejército, que no explotó al tocar el suelo.

El misil, con letrero en ruso, permanece clavado en la tierra porque los rebeldes no disponen de equipamiento ni personal especializado para desactivarlo.

“Tenemos suerte de que hoy está nublado. Cuando hace mal tiempo y no hay sol la aviación del régimen no sale porque sus sistemas automáticos de puntería son tan viejos que no funcionan bien. Solo cuando el cielo está despejado saben a dónde disparan”, explica Mohamed, mientras pasa por delante de una panadería.

En este mismo lugar se produjo hace varios meses una de las mayores masacres de este conflicto: la aviación disparó contra una fila de gente que quería comprar pan, dejando numerosos muertos.

Después de un buen rato, aparece el primer civil en las calles céntricas de la ciudad. Es una anciana de unos 80 años de edad llamada Nur.

“Los bombardeos siguen de vez en cuando y a veces tenemos que abandonar la ciudad. Gracias a Dios, mis hijos ya no están aquí, se han refugiado en Turquía y se han salvado de este matadero. Yo no puedo, soy demasiado vieja”, cuenta.

“Siria necesitará al menos 20 años para recuperarse. Ojalá que Dios sea clemente”, concluye la anciana.

En Taftanaz, a unos 25 kilómetros al suroeste de Alepo, se encuentra una estratégica base aérea que los rebeldes tomaron a principios de enero, uno de los mayores logros en su lucha, porque los helicópteros del régimen sirio ya no pueden salir de aquí y bombardear de forma tan intensiva la región como antes.

Los rebeldes que custodian la entrada de la base, capturada con la ayuda clave del grupo radical islámico “Frente al Nusra”, que se ha atribuido la autoría de numerosos atentados en Siria, impiden el acceso a los periodistas.

Explican que al ver luego las fotos de prensa, el régimen podría ubicar las posiciones exactas de los rebeldes para bombardearlas.

Eso sí, evitando daños a la pista y al par de helicópteros que permanecen inutilizados tanto por falta de pilotos entre los rebeldes como de combustible y municiones.

Vladislav Púnchev