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El líder comunista ruso pide devolver el nombre de Stalingrado a Volgogrado

KINT News
02/05/2013 2:45 AM

Moscú, 5 feb (EFE).- El líder del Partido Comunista de Rusia (PCR), Guennadi Ziugánov, abogó hoy por devolver el nombre de Stalingrado a Volgogrado, la ciudad a orillas del Volga donde hace 70 años se libró una de las batallas decisivas de la II Guerra Mundial.

“Es evidente que vale la pena devolverle (a la ciudad) el nombre de Stalingrado. Todo el mundo conoce Stalingrado. Stalingrado salvó a la humanidad de la peste parda”, dijo Ziugánov, citado por la agencia Interfax, tras depositar una ofrenda floral al pie de la Tumba del Soldado Desconocido, junto a las murallas del Kremlin.

El dirigente comunista se pronunció a favor de celebrar un referéndum y recordó que el PCR ha reunido ya 100.000 firmas en respaldo de la devolución del nombre de Stalingrado a la ciudad a orillas del Volga.

“Es un símbolo de valor, heroísmo y victoria, un símbolo del poderío del pueblo soviético, un símbolo grabado en el mapa de la historia en todas las ciudades de Europa”, agregó.

A fines de enero, las autoridades de Volgogrado adoptaron una disposición por la que se autorizó usar oficialmente para la ciudad el nombre Stalingrado durante las efemérides de la Gran Guerra Patria, como se denomina el período de la II Guerra Mundial entre junio de 1941 y la rendición de la Alemania nazi, en mayo de 1945.

Este 2 de febrero Rusia recordó el 70 aniversario de la batalla de Stalingrado, considerada la más sangrienta en la historia de la humanidad, con bajas estimadas entre 3 y 4 millones de personas.

La contienda duró 5 meses (23 de agosto de 1942 – 2 de febrero de 1943) y fue crucial para cambiar el rumbo de la guerra, pues supuso el comienzo de la gran contraofensiva soviética que acabó con la captura de Berlín en 1945.

La ciudad llamada en la Rusia zarista “Tsaritsin” recibió el nombre de Stalingrado en 1925 en honor del dictador Iósif Stalin, que le fue retirado en 1961, ocho años después de su muerte, cuando el Partido Comunista de la URSS condenara el culto a su personalidad.