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La Biblioteca Nacional en Madrid expone sus grabados de Durero, los mejores del artista

KINT News
02/06/2013 9:10 AM
Actualizada: 02/07/2013 11:26 AM

Madrid, 6 feb (EFE).- La Biblioteca Nacional de España (BNE) en Madrid posee una de las colecciones de grabados de Alberto Durero (Nuremberg, 1471-1528) más importantes del mundo y entre éstos se encuentran los mejores trabajos de este artista, como “El Apocalipsis”, “La Melancolía” o su famoso “Rinoceronte”.

Durero consideraba que la “expresión suprema” de la belleza era la sencillez, un concepto que define la exposición “Durero grabador. Del Gótico al Renacimiento”, que podrá contemplarse desde mañana en la Biblioteca Nacional y que muestra el genio creativo de uno de los grandes artistas de los siglos XV y XVI.

La BNE cuenta en sus fondos con los mejores grabados de Durero, la mayoría de los cuales proceden de la colección de Valentín Carderera, adquirida por el Estado en 1867. En 1912 se recibió la donación del “Gran carro triunfal” y, posteriormente, se adquirieron “El Triunfo de Maximiliano”, en 1994; el “Retrato de Erasmo de Rotterdam” (2005) y “Tres campesinos conversando” (2009).

Desde 1997, la BNE no exponía sus importantes fondos de Durero, que en esta ocasión están acompañados de estampas de los artistas y grabadores más importantes de su época, algunos de los cuales trabajaron con éste para el emperador Maximiliano, según explicó hoy Concha Huidobro, comisaria de la exposición.

Según Huidobro, la importancia de los fondos que posee la Biblioteca Nacional queda demostrada por el hecho de que, del total de los grabados atribuidos a Durero (unas 100 estampas en metal, más de 200 xilografías y tres tratados de arte ilustrados), esta institución conserva 69 buriles, 3 aguafuertes, unas 150 xilografías y algunos libros con ilustraciones suyas, además de sus 3 tratados, todos ellos los más importantes del artista.

La muestra consta de 116 estampas sueltas y 6 libros, y se inicia con piezas de varios artistas del grabado alemán de la época de Durero, junto con las del grupo de “los Pequeños Maestros”, conocidos así por el tamaño reducido de sus obras, más económicas y por tanto más populares.

Y es que en la época, explicó la comisaria, un grabado podía costar unos 200 florines, cantidad con la que era posible adquirir una casa.

Una segunda sección comprende la primera época de Durero hasta “El Apocalipsis”, una de sus obras más famosas y que comenzó en 1496 inspirada en los temores que había sobre el fin del mundo con el cambio de siglo.

Dentro de esta línea, destaca también “El cerdo monstruoso”, un buril que representa un suceso real, el nacimiento de un cerdo con dos cuerpos y una sola cabeza en 1496 cerca de Basilea y que se tomó como un presagio del temido fin del mundo, ha señalado Huidobro.

La tercera sección de la exposición refleja la época en la que Durero estuvo “obsesionado” por la figura humana y las proporciones. La obra maestra de esta época es “Adán y Eva”, una mezcla entre el clasicismo y el espíritu germano y que está basado en las figuras del Apolo de Belvedere y la Venus clásica.

Esta obsesión está presente también en uno de los tratados del artista que conserva la BNE: “Della simmetria dei corpi humani”.

Durero utilizó mucho el buril, una herramienta utilizada en tres de sus obras maestras: “San Jerónimo”, “El caballero, la muerte y el diablo” y la misteriosa “La Melancolía”, en la que aparece un cuadrado mágico con números que suman siempre 34.

En el trabajo de Durero tuvo una gran influencia el emperador Maximiliano I, para quien realizó grandes proyectos en colaboración con otros autores, entre ellos “El Triunfo” y “El Arco Triunfal”, aunque también fue el autor único de “El gran carro triunfal”.

La exposición incluye además algunos de sus mejores retratos, como el de Erasmo de Rotterdam y el propio Emperador, en los que demuestra su gran capacidad psicológica, así como las religiosas “La pasión grande”, “La vida de la Virgen” o “La Pasión pequeña”, que reflejan la convulsa época de la reforma protestante.

Pero la estampa más famosas de Durero es “El rinoceronte”, una xilografía sobre un exótico animal que nunca llegó a ver y con una curiosa historia.

En 1515 llegó a Lisboa un rinoceronte, animal desconocido hasta entonces en Europa, como regalo de un sultán de la India al rey de Portugal, quien, a su vez, se lo envió al Papa. El barco en el que viajaba se hundió, y el animal se ahogó, por lo que llegó a su destino ya disecado. Unos apuntes sobre el animal llegaron a las manos de Durero, que lo grabó en madera.