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La minoría rohingya sufre una emergencia humanitaria en Birmania, según MSF

KINT News
02/06/2013 9:05 PM

Bangkok, 7 feb (EFE).- Médicos Sin Fronteras (MSF) alertó hoy de que decenas de miles de personas de la minoría musulmana rohingya son víctimas de una emergencia humanitaria en Birmania (Myanmar) por falta de asistencia sanitaria en el estado Rakhine.

Cuatro meses después de los últimos enfrentamientos sectarios entre rohingyas y budistas en el este del país, MSF hizo un llamamiento a las autoridades para acabar con el aislamiento en los campos de desplazados y las amenazas contra los trabajadores de la ONG.

“Miles de personas han perdido sus hogares y están viviendo en campos precarios, sin asistencia sanitaria, agua corriente o necesidades básicas. Según las estimaciones oficiales, la gran mayoría de los desplazados son de la minoría musulmana, conocidos como los rohingyas”, indicó MSF en un comunicado.

La violación y el asesinato de una mujer budista generó los primeros choques violentos entre musulmanes y budistas en mayo y junio de 2012 en Rakhine y volvieron a repetirse en octubre, con un saldo de al menos 160 muertos y más de 100.000 desplazados.

Miles de casas, en su mayoría de la minoría rohingya, fueron quemadas y sus inquilinos fueron alojados en campos para aislar a las comunidades musulmana y budista.

MSF denunció que sus trabajadores están siendo objetivo de intimidación y amenazas en panfletos y mensajes en Facebook por parte de grupos budistas locales que los acusan de trabajar en favor de la causa de los rohingyas, a los que consideran bengalíes.

“Nuestras repetidas explicaciones de que Médicos Sin Fronteras sólo pretende dar asistencia médica a aquellos que lo necesitan no es suficiente para frenar las acusaciones”, afirmó Arjan Hehenkamp, director general de la organización humanitaria en Birmania.

En los campos, las embarazadas no pueden dar a luz con la debida atención sanitaria, mientras que muchos niños padecen malnutrición crónica, diarreas, tos crónica y lombrices causadas por el acceso limitado al agua potable.

“El único pozo de agua potable es el que compartimos con el ganado en un aldea cercana. A cinco minutos de aquí hay otro con agua cristalina, pero no nos atrevemos a ir”, señala un hombre en un campo de desplazados en la localidad de Pauktaw, en la provincia de Rakhine.

Unos 800.000 rohingyas viven en Birmania, principalmente en el estado Rakhine, aunque las autoridades les niegan la ciudadanía porque los considera inmigrantes bengalíes.

Esta comunidad, considerada apátrida y una de las más perseguidas del mundo, según la ONU, también es rechazada en la vecina Bangladesh, donde unos 300.000 malviven en campos de refugiados.