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La colección Cranford deja el ámbito doméstico para enfrentarse al público en Madrid

KINT News
02/08/2013 9:00 AM

Madrid, 8 feb (EFE).- La Cranford Collection, una de las colecciones británicas más importantes de arte contemporáneo, ha abandonado el ámbito doméstico londinense para enfrentarse, por primera vez en Madrid, de forma provisional y hasta mediados de junio, a la vista del público.

La Sala de Arte de la Ciudad Financiera que la Fundación Santander tiene en Boadilla del Monte (Madrid) es el lugar elegido por sus fundadores, el matrimonio Muriel y Freddy Salem, para que muchas de las obras de esta valiosa colección salgan, por primera vez, de su casa de la capital británica.

“Out of the house” es el significativo título elegido para presentar a la opinión del público una selección de la Colección Crandford que incluye 92 obras de 26 grandes artistas británicos y alemanes de la talla de Damien Hirst, Rebecca Warren, Franz West, Paul Noble, Spartacus Chetwynd, Martin Kippenberger, Sigmar Polke o Albert Oehlen.

“Esta colección es la historia de mi vida”, dijo hoy en el acto de inauguración de la muestra su propietaria y una de las comisarias, Muriel Salem, quien recordó que comenzó a coleccionar hace trece años, “al principio con poco presupuesto”, de la mano de su “mentor”, el profesor Andrew Renton, y poco a poco fue incrementando su “pasión” por el arte contemporáneo.

Según la coleccionista, Renton le enseñó “el Londres real”, alejado del turístico, el de los artistas y galeristas, un mundo en el que descubrió el trabajo de los creadores y la profundidad que conlleva cada obra, algo que cambió para siempre su “actitud ante la vida”.

“Tener paciencia y esperar a que lleguen obras buenas” es la clave de todo buen coleccionista, según Muriel Salem, quien asegura que actualmente su objetivo es seguir comprando arte contemporáneo de calidad “y compartirlo” con el público.

“Out of the house” se abre con la pieza de Pierre Huyghe “I do not own Snow White”, un gran letrero de neón que plantea con humor, desde el inicio de la muestra, la cuestión de la propiedad, explicó el director de la Fundación Banco Santander, Borja Baselga.

La exposición, en la que se mezcla “lo mejor” del arte británico y alemán desde mediados de los años ochenta hasta nuestros días, combina hábilmente, sin un orden cronológico, pintura, escultura, fotografía, instalación, vídeo y dibujo.

El discurso expositivo se articula entorno al “juego de contrastes” de unas obras con otras, creando un “diálogo” entre los británicos de los años ochenta como Hirst, Sarah Lucas, Gary Hume, o Warren, y los alemanes nacidos tras de la Segunda Guerra Mundial que se han dedicado a deconstruir la historia moderna del arte como Kippenberger, Trockel y Oehlen, según la comisaria Anne Pontégnie.

Así, el humor de Jim Lambie contrasta con la elegancia punk de Kippenberger; los cuerpos femeninos y distorsionados de Rebecca Warren dan la réplica a la abstracción de Oehlen; y las naturalezas muertas de Hirst, con sus peces y mariposas metidos en urnas de cristal, se entrelazan con los hilos de las obras de punto de Trockel.

Entre las piezas más llamativas de la muestra destacan las del dibujante británico Paul Noble, especialmente la titulada “Cloaca de Nob”, un gran muro de ladrillos visto desde la lejanía que en la distancia corta aparece repleto de pequeños dibujos en los que el artista narra una historia.

Las obras “más descaradas” de la Cranford son las de Sarah Lucas, con instalaciones como “El canalla”, formada por unas piernas abiertas y enfundadas en unas medias rojas que sobresalen de una silla como miembros amputados, o “Que le den al destino”, un sofá-cama de piel rojo atravesado por un fluorescente, con las que la artista afronta la controvertida cuestión de la política sexual.

La Cranford Collection cuenta con más de 700 obras, entre pintura, escultura, fotografía, instalaciones, vídeos y dibujos, y desde 2005 se expone en el hogar de Muriel y Freddy Salem, un inusual espacio en el que el público puede descubrir las posibilidades del arte contemporáneo fuera de los lugares habituales y del que ahora sale para ser disfrutadas, por primera vez, en España.

Por Concha Carrón