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La Fundéu BBVA dice que la calidad del español en los medios colombianos es buena

KINT News
02/08/2013 9:46 AM

Bogotá, 8 feb (EFE).- “La calidad del español que se maneja en los medios colombianos en general, y en los electrónicos en particular, es buena”, aunque existe una presencia “inatajable” de términos del inglés muchas veces innecesarios.

Así lo asegura en declaraciones a EFE el delegado de la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA) en Colombia, Fernando Ávila, quien considera que la calidad del español en los medios de ese país es incluso “mejor que la de muchos otros países hispanohablantes de América”.

Advierte, no obstante, de que en ocasiones “la urgencia de la primicia y la necesidad de llegar a los lectores antes que la competencia hace que se descuiden aspectos formales de la redacción, no solo ortotipográficos, sino incluso semánticos”.

Destaca también la entrada imparable de términos del inglés: “muchas veces se prefiere hablar del ‘boom’, el ‘show room’ y el ‘casting’, a pesar de que redactores y lectores sabemos que existen los equivalentes: ‘auge’, ‘sala de ventas’ y ‘audición’ o ‘elenco’, que se entienden tan claramente como el anglicismo, o más”, subraya.

La Fundéu BBVA es una entidad sin ánimo de lucro nacida de un acuerdo entre la agencia EFE y el banco BBVA y que trabaja en Colombia asesorada por la Academia Colombiana de la Lengua para impulsar el buen uso del idioma español en los medios de comunicación.

El próximo martes presenta en Bogotá el libro “Escribir en internet”, una guía para los nuevos medios y las redes sociales elaborada por cuarenta profesionales y coordinada por Mario Tascón, pionero del periodismo digital.

Esta será la primera presentación de la obra en América, después de la que tuvo lugar el pasado septiembre en la sede de la Real Academia Española.

Con motivo de la presentación del libro en Bogotá, Ávila explica su trabajo al frente de la Fundéu BBVA en Colombia.

“Cada día reviso los medios más para leer las noticias y encontrar crónicas y artículos de opinión de gran factura, que me sirvan de ejemplo para mis clases o que simplemente me diviertan, pero la intención cambia pronto, cuando empiezan a saltar los gazapos”, explica.

“Entonces -señala- paso a señalar errores, imprecisiones, usos dudosos y voy armando mi colección de corte y pegue, para luego elaborar una recomendación que en lo posible sirva para todas las situaciones similares futuras”.

“Cada día los periodistas de los medios informativos colombianos reciben, por envío directo o a través de Andiarios, EFE, Colprensa o el BBVA, una recomendación sobre el uso correcto de alguna expresión, sobre la más adecuada forma de hacer una traducción o sobre la terminología en español para informar acerca de un evento, como lo hicimos en estos días con el Carnaval de Barranquilla”.

Unas recomendaciones que, según percibe Ávila gracias a llamadas, mensajes de correo y encuentros personales, “son de gran ayuda para los periodistas, que procuran aplicar lo que en ellas se dice”.

Otro de los orígenes de las recomendaciones es la información que le llega desde la sede de la Fundéu BBVA en Madrid o de los delegados de la fundación en Argentina, Chile o Perú basadas en usos que detectan en esos países.

“Mi primera reacción, un tanto chovinista -reconoce-, es pensar: ‘ese error no se comete en Colombia’. Acto seguido busco la frase o el término en cuestión y… ¡oh, sorpresa! Ahí está, en nuestros ‘punto com’”.

Entre los errores e incorrecciones más habituales, Ávila subraya que “hay todavía una distancia grande entre lo que dice la nueva Ortografía y lo que se está haciendo en los medios”.

En concreto detecta una cierta anarquía en la escritura de las siglas, los acrónimos, las abreviaturas, los símbolos, las cantidades, y mucha disparidad de criterio en el manejo de las mayúsculas.

Como ejemplos menciona la tendencia a escribir en minúsculas siglas como Icbf, Hsbc o Bbva (en lugar de ICBF, HSBC, BBVA, que sería lo correcto, en estos casos), la inclusión del punto de mil en las cantidades de cuatro dígitos (1.567 en lugar de 1567) o la combinación inadecuada de cifras y letras (5 mil por 5000 o cinco mil).

“Y no falta el despistado que aún escribe catorceavo congreso, en vez decimocuarto congreso”.

En el aspecto semántico, opina Ávila, los errores son más graves y suelen tener su origen en la falta de precisión en el significado de las palabras.

Así no es infrecuente leer frases como “el cajero adolece de seguridad” o “la Procuraduría compulsó copias a la Fiscalía” en las que se confunden los significados de las palabras (“adolecer” no es “carecer” sino “tener un defecto” y “compulsar” no es “enviar” sino “cotejar con el original”).