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Las cabañuelas, conocimiento empírico del clima

KINT News
02/18/2013 8:10 AM
Actualizada: 02/18/2013 10:05 AM

México , 18 feb (EFE).- Para la gran mayoría de la gente que vive en las ciudades grandes quizás esta palabra suene rara; quienes viven en las áreas rurales es, sin duda, parte de su habla cotidiana durante el primer mes de cada año. “Las cabañuelas” predicen el clima en un fenómeno “sobrenatural” como si de una brújula meteorológica se tratara.

Según algunos diccionarios, las cabañuelas son el cálculo que suele hacer el vulgo basándose en las características climáticas que se presentan en ciertos días de determinados meses, dependiendo del país y sus costumbres, para con ello pronosticar cómo será el clima durante el año en curso.

Para México en particular, los mismos diccionarios definen a las cabañuelas como las lluvias en los meses de invierno.

CONOCIMIENTO ORAL.

Las cabañuelas en las pequeñas ciudades de los estados del Noroeste mexicano son parte del conocimiento empírico del clima, para lo cual la gente se basa en todos los días del mes de enero y con ello pronostican el clima a futuro. Se trata propiamente de un conocimiento oral, es decir, las personas hablan de esto sólo en enero como resultado del cambiante clima a lo largo de dicho mes.

El historiador y cronista mexicano, Homero Adame, lo explica así: “Por citar un ejemplo, si el día 9 de enero es nublado, templado y lluvioso, entonces alguien dice por ahí: “Ah, es que estamos en la cabañuela de septiembre”. Luego, si al día siguiente, las particularidades climatológicas son, digamos, de cielo despejado, con viento y algo frío. “Bueno, es que ahora estamos en la cabañuela de octubre”, es el clamor popular”.

Este conocimiento es básicamente oral, sin embargo, es un sistema bastante complejo. Pero, ¿cómo funciona esta “brújula del tiempo”?.

Adame dice que “primero hay que llevar una bitácora detallada del comportamiento climático de cada día de enero, anotando los datos pertinentes. Utilicemos el día 6 como ejemplo, el cual corresponde al mes de junio. Así que desde temprano hay que observar el cielo, el viento y la temperatura. El resultado nos daría algo como esto: soleado, sin viento y caluroso. (Por supuesto que estos datos son relativos porque durante el día pueden haber variaciones relevantes como: primero fresco y luego caliente, así como primero nublado y después soleado, etc. Por ello es mejor tomar una media, es decir, cómo estuvo más tiempo del día).”

Después tenemos que del día 25 al 30 se toman por medio día para cada mes; desde la madrugada hasta el medio día y la tarde y noche.

OBSERVAR CON DETALLE.

Como se verá, este sistema parece un tanto complicado, pero en realidad es cuestión de ser pacientes y observar con detalle todos y cada uno de los días, realizar las anotaciones adecuadas y sumar y comparar todos los datos obtenidos para sacar las conclusiones de cómo será el clima en tal o cual mes del año.

Así, con mucha anticipación ya “sabremos” cuándo lloverá, qué meses serán muy calientes, cuáles serán fríos, cuándo habrá heladas, etcétera, sin necesidad de estar pendientes de los canales del tiempo, los cuales, es conocimiento de todos, son poco confiables ya que manejan datos muy globales y temperaturas máximas y mínimas en los extremos para tener “poco margen de error”.

En opinión de Adame, “el conocimiento popular suele ser muy certero, pues con base en la observación ancestral y cotidiana de los fenómenos naturales, del comportamiento de los animales, del desarrollo de la vegetación e, incluso, de las dolencias repentinas de nuestro propio cuerpo, llegamos a descubrir otras cosas del entorno, aunque muchos digan que tal conocimiento ya se ha perdido”.

CIUDAD SEDIENTA.

El Estado de San Luis Potosí, una ciudad sedienta que ya ha sufrido una más que prolongada sequía y cuyas presas lucen secas debido, en parte, a una paupérrima planeación, ante un cuadro como éste tiene unas perspectivas poco halagüeñas para el presente año, de acuerdo a las cabañuelas, claro está.

“Sin embargo, comenta el cronista, conforme hemos ido comparando las predicciones con los primeros seis meses en su clima real, hemos descubierto que han caído más lluvias que las de los últimos cinco años, y eso sin tomar en cuenta que el ciclo fuerte de huracanes (aquí no pegan, pero sí traen precipitaciones) aún no comienza”.

Adame advierte, sin embargo, que como toda tradición antigua, Las cabañuelas también presenta su margen de error.

Y es que éstas son, antes que nada, “una costumbre oral que se recuerda al momento y sólo durante el mes de enero, pues en realidad es poca la gente que se toma la molestia de hacer sus anotaciones metódicamente”