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Latinoamérica se beneficiaría del modelo de competición científica para estudiantes

KINT News
02/20/2013 9:51 PM

Toronto (Canadá), 20 feb (EFE).- Los países latinoamericanos pueden beneficiarse del modelo de competición biocientífica para jóvenes estudiantes creado en Canadá, y que ha sido copiado en Estados Unidos y Australia, dijo hoy un destacado investigador canadiense.

El doctor Luis Barreto, del Consejo de Investigación de Canadá y juez jefe de la competición Sanofi BioGENEius Challenge Canada, dijo hoy a Efe que el modelo, que empareja a destacados científicos del país con estudiantes de la escuela secundaria para realizar investigaciones, es fácilmente transferible a Latinoamérica.

“De hecho, dos investigadores mexicanos han estado en conversaciones con nosotros para trasladar el modelo de SBCC allí” explicó Barreto que añadió que países como Brasil, Colombia, Argentina y Chile son ideales para esta experiencia.

La competición, que este año celebra su vigésimo aniversario y de la que Barreto ha formado parte desde su creación, ha generado proyectos de investigación de calidad mundial y grandes beneficios para los estudiantes que han participado.

Por ejemplo, en 2011 la competición fue ganada por el estudiante de Toronto Marshall Zhang quien, a los 16 años, y tutelado por una doctora del prestigioso Hospital Sick Kids de Toronto, abrió una nueva línea de tratamiento para los enfermos de fibrosis cística.

Gracias a la doctora Christine Bear, Zhang obtuvo acceso a uno de los supercomputadores más poderosos del país con el que demostró que la combinación de dos medicamentos existentes en la actualidad puede corregir una proteína mutante relacionada con la fibrosis cística.

Zhang y Bear probaron la combinación de los dos medicamentos en células vivas de fibrosis cística y observaron que empezaban a funcionar como células saludables.

Zhang confesó a Efe que “nunca antes de iniciar el proyecto había conocido a un enfermo con fibrosis cística”.

Tras su descubrimiento, Zhang ganó una rápida popularidad en el país y fue nombrado uno de los jóvenes más prometedores de Canadá. A consecuencia de su proyecto para SBCC, Zhang consiguió ofertas de becas de varias universidades norteamericanas, incluidas las más prestigiosas de Estados Unidos: Yale, Harvard y Princeton.

En la actualidad, Zhang está realizando su primer año en Harvard.

“No estaría aquí si no hubiese sido por la competición”, dijo Zhang.

El doctor Barreto señaló que la historia de Zhang es muy similar a la de muchos otros participantes en la competición biocientífica, que atrae a estudiantes de escuelas de todo el país.

La organización estima que desde 1994, unos 4.500 adolescentes han tomado parte en la competición que se celebra cada año.

En muchos casos, los que participaron en la competición posteriormente continuaron estudios científicos, en algunos casos gracias a generosas becas, y encontraron trabajo en el sector biocientífico.

El presidente de la organización Bioscience Education Canada (BEC), que gestiona SBCC, Jeff Graham, dijo que los beneficios no sólo son individuales sino también para el conjunto de la sociedad.

“Es un beneficio compartido en toda la economía canadiense, que tiene un creciente sector biotecnológico cuyo valor está estimado en 86.000 millones de dólares estadounidenses, así como entre toda la población del mundo entero” dijo Graham a través de un comunicado.

Los organizadores de SBCC también destacaron la labor de los cientos de tutores, científicos destacados de todo el país, que de forma desinteresada ayudan a los jóvenes estudiantes con sus proyectos.

“Gracias a los centenares de destacados científicos que han compartido su experiencia y espacio en los laboratorios con los estudiantes, hemos descubierto y alimentado un talento increíble en las aulas de las escuelas secundarias de todo el país”, dijo Rick Levick, director ejecutivo de BEC.

Barreto explicó que para trasladar el modelo de SBCC a otros países es necesario el apoyo del sector biotecnológico, las autoridades educativas y la comunidad de investigadores del país.

“Todo es muy asequible. No veo ninguna razón por la que algo como esto pudiese funcionar en cualquier país latinoamericano”, sentenció Barreto.