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Los diseñadores españoles dan una lección de buen hacer costurero

KINT News
02/20/2013 1:43 PM
Actualizada: 02/20/2013 7:46 PM

Madrid, 20 feb (EFE).- La Mercedes-Benz FashionWeek Madrid atraviesa el ecuador de su 57 edición marcada por los desfiles de Juanjo Oliva y Juan Duyos, dos diseñadores que han dado una lección de buen hacer costurero, en una jornada que también ha contado con el color y la diversión de la internacional Agatha Ruiz de la Prada.

Esta última ha cerrado esta jornada de la cita española con la moda con un desfile colorido en el que ha revisado los que considera “grandes éxitos” de toda su carrera, como los vestidos de aro, el traje pelota, el de flor o el arco iris, eso sí, todo en terciopelo y con la incorporación de colores pastel, nuevos en su repertorio.

“Igual que un músico presenta un disco con sus grandes éxitos, yo he presentado mis grandes éxitos, no los que lo han sido desde el punto de vista comercial sino los que he decidido yo”, ha indicado a EFEstilo la diseñadora.

Todo un año ha dedicado a estudiar su propia trayectoria en los que Ruiz de la Prada ha permanecido fiel a su misma idea de mujer moderna que apuesta por el optimismo.

Los diseños que propone para el próximo otoño son geométricos: rectángulos, círculos, esferas y cubos, en corto y largo, basados en sus ideas “de toda la vida”. Junto a las flores, estrellas y corazones, sello inconfundible de Ágatha Ruiz de la Prada, se han visto diseños navideños con espumillones gigantes o meninas, todo un juego de niños que ha llenado de color la pasarela madrileña.

Los tonos más suaves como los pasteles azul, rosa, gris y verde agua que, dice la diseñadora, “están muy de moda”, se mezclan con los “suyos” -fucsia, rojo, naranja o pistacho-, en una colección de la que Ágatha se muestra muy orgullosa y que cree que es una de las mejores, si no la mejor, de las que ha creado desde el primer desfile que hizo en 1981.

En el calendario de hoy, otro de los diseñadores con más renombre del panorama nacional, Juanjo Oliva, ha conseguido seducir al público con una oda al vestido, una prenda que debe abandonar las ocasiones especiales para que se “pueda utilizar en casa y en la calle”.

“La moda hay que vivirla y ponérsela. Por eso hay que ayudar al público a desearla y comprarla”, ha explicado Oliva. Así, el diseñador ha trabajado tejidos más fáciles para sus vestidos, de tal forma que puedan meterse en una maleta sin que se arruguen.

En esta apuesta por una elegancia cómoda, Oliva ha alargado el bajo de los vestidos y también de los tacones, y es que muchas de las tendencias que se han visto en la colección proceden de las necesidades y gustos de su propias clientes, quienes en la intimidad del taller le han pedido que una moda “más ponible”.

Ya por la tarde, Juan Duyos ha encandilado también a la pasarela madrileña con una deliciosa y particular revisión del patrón español en el que, alejado de folclorismos, ha actualizado las prendas de los cuadros de Zurbarán y las películas de Luis Buñuel.

El diseñador ha partido de sus propias “vivencias sobre la moda y sobre España” con una colección que ha conseguido arrancar una gran ovación, gracias a primorosos estilismos, acompañados en su mayoría por un sombrero cordobés modernizado con piel de casto.

Elementos tan tradicionales como la capa española ha estado presente en un vestido, aunque “llevada al límite, al ‘minimal’”, ha explicado el diseñador, que también ha subido a la pasarela vestidos de medio cuerpo y remarcados por un finísimo velo.

Otra buena lección de costura ha sido la de Amaya Arzuaga y su maestría con la geometría de los diseños, en la que han destacado abrigos, minivestidos y prendas en neopreno de una colección bicolor con el negro como base y acompañado de rojo, verde, beige, gris y camel, inspirados en la obra del escultor y pintor abstracto Ellsworth Kelly.

A lo largo del desfile se han visto cinturas despegadas, cuellos altos, hombros caídos y mangas murciélago, así como vestidos saco, faldas voluminosas para la noche y minichaquetas de capa.

El vanguardista David Delfin ha escogido el blanco este año para iluminar su colección para el próximo otoño-invierno, en la que han hecho gala de nuevo de la prenda superpuesta, su marchamo creativo, en minifaldas con volantes para ellas y chaquetas sastre para ellos.

“Missing” es el título de esta colección con la que el diseñador ha querido hacer un homenaje a su perrita Alicia, que murió mientras preparaba las prendas que se han visto hoy, y con las que ha querido diseñar “piezas surrealistas y llenas de fantasía”.