Tráfico | T 73° H 79% | Powered by Yahoo! Weather

Sin categoría

Noticias | Sin categoría

Legisladores estadounidenses coinciden en necesidad de un programa con trabajadores “huéspedes”

KINT News
02/26/2013 9:00 PM

Washington, 26 feb (EFE).- Líderes demócratas y republicanos de la Cámara de Representantes de EE.UU. coincidieron hoy en que, como parte de una reforma migratoria integral, se incluya un programa de trabajadores “huéspedes” que admita a más extranjeros en el sector agrícola.

Durante una audiencia del subcomité judicial de la Cámara baja, tanto los legisladores como algunos de los expertos convocados a ofrecer testimonio señalaron que el país necesita más trabajadores en el sector agrícola, con vacantes que bien pudiesen llenar los extranjeros indocumentados.

“Un programa de trabajadores huéspedes debería ayudar, no castigar, a los agricultores que estén dispuestos a pagar un salario justo para trabajadores fiables que cumplen con la ley”, dijo el legislador republicano por Virginia, Robert Goodlatte, que hasta hace poco se oponía a cualquier esfuerzo de reformar el sistema migratorio.

“Por esa razón, apoyo que se reemplace el programa H-2A y se apliquen nuevas políticas que saquen a los trabajadores agrícolas ilegales de la sombra, como un primer paso en el proceso de reformar el sistema de inmigración de nuestra nación”, agregó Goodlatte, presidente del Comité Judicial de la Cámara baja.

Goodlatte se refería al controvertido programa H-2A que permite la estadía legal de trabajadores extranjeros en el sector agrícola durante un período renovable de diez meses.

Según sus detractores, entre ellos Goodlatte, ese programa es costoso y fallido y, además, excluye a las plantas procesadoras de carne y a las de productos lácteos, que cada vez dependen más de los trabajadores extranjeros.

Otros legisladores republicanos, sin embargo, se mantienen reacios a apoyar una reforma migratoria o una ampliación del programa de trabajadores temporales para el sector agrícola.

Pero la legisladora demócrata por California, Zoe Lofgren, recordó durante la audiencia que el sistema migratorio está roto y que, quizá sin quererlo, muchos agricultores optaron por contratar a indocumentados.

En ese sentido, Giev Kashkooli, representante del sindicato Trabajadores Agrícolas Unidos de EE.UU. (UFW, por su sigla en inglés), dijo en su testimonio que el Congreso debe aprobar la reforma migratoria y ayudar a los trabajadores agrícolas.

“La vida de un trabajador agrícola en 2013 no es fácil. La mayoría gana muy poco, las condiciones de vivienda con frecuencia son pobres y de hacinamiento, y las leyes estatales y federales excluyen a estos trabajadores de muchas protecciones laborales de las que gozan trabajadores en otros sectores”, resumió Kashkooli.

“Le pedimos a este subcomité que apoye un proceso de inmigración integral que otorgue a los trabajadores agrícolas y sus familiares una pronta oportunidad razonable para ganarse la legalización y ciudadanía, y asegure que futuros trabajadores son traídos acá en una forma que eleve el trabajo agrícola”, enfatizó.

Se calcula que hay cerca de dos millones de trabajadores en el sector agrícola de EE.UU., dedicados a la cosecha de frutas y verduras y a la ganadería. Al menos 600.000 de esos trabajadores son ciudadanos estadounidenses o residentes legales, según UFW.

La audiencia se llevó a cabo en unos momentos en que ambas cámaras del Congreso negocian una iniciativa para una reforma migratoria integral, enfocada en la seguridad fronteriza, la legalización de la población indocumentada, y sanciones para las empresas que contraten a indocumentados, entre otros elementos.

La semana pasada, los principales sindicatos del país y líderes del sector empresarial hicieron un llamado hacia la creación de un sistema de visas que, contrario a lo que sucede ahora, responda a las necesidades del mercado laboral y a la vez resguarde a los trabajadores estadounidenses.

A través de la historia, ambos lados habían estado enfrentados en torno a un programa de trabajadores “huéspedes”: el empresariado ha apoyado la contratación de mano de obra barata de inmigrantes con bajas destrezas laborales, pero los sindicatos han expresado temores de que éstos deprimen los salarios o desplazan a trabajadores estadounidenses.