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El anillo del Pescador de Benedicto XVI será machacado tras dejar de ser papa

KINT News
02/28/2013 6:32 AM

Ciudad del Vaticano, 28 feb (EFE).- Cuando hoy Benedicto XVI deje de ser papa se quitará el anillo del Pescador, que simboliza el poder pontificio, y será destruido o machacado, según contempla la normativa vaticana.

Hasta ahora, tras la muerte de un papa, el cardenal camarlengo, que gestiona la Iglesia durante el interregno entre un Pontífice y el sucesor, es el encargado de verificar la muerte y de retirarle del dedo el anillo del Pescador, que es la señal de que el reinado ha concluido.

El anillo es inmediatamente machacado para evitar cualquier eventual falsificación de documentos pontificios.

Al igual que el anillo, también quedará inutilizado el sello de plomo que usa el pontífice para sellar documentos importantes, entre ellos las bulas.

En este caso, como se trata de una renuncia y el papa Ratzinger felizmente sigue vive, el anillo se lo quitará el mismo y lo entregará y será machacado (el Vaticano no ha especificado en que momento), ya que la normativa vaticana obliga a que los objetos relacionados directamente con el ministerio petrino “tienen que ser destruidos”.

Benedicto XVI fue elegido papa el 19 de abril de 2005 y el 24 de ese mes el decano del Colegio Cardenalicio, Angelo Sodano, le entregó el anillo del Pescador, que junto con el Palio (estola), simboliza el ministerio pontificio.

El anillo del Pescador usado por Benedicto XVI es diferente al que llevó Juan Pablo II, ya que tiene inciso el mismo tema que el Sello Papal de plomo, el que usa el Pontífice para sellar documentos: Pedro tirando las redes para pescar.

La normativa vaticana también contempla que tras la muerte -o en este caso renuncia- del papa, el apartamento papal del Vaticano tiene que quedar libre y es sellado hasta que haya nuevo papa.

Benedicto XVI abandonará hoy el Vaticano tres horas antes (a las cinco de la tarde) de que concluya su papado y se trasladará junto con sus dos secretarios y las cuatro seglares consagradas que le ayudan, la llamada “familia pontificia”, a la residencia de Castel Gandolfo, a una treintena de kilómetros al sur de Roma.

Esta residencia papal también tendría que ser sellada, al ser morada del Pontífice, pero, según dijo el portavoz vaticano, Federico Lombardi, no se hará, ya que no guarda documentos papales que exijan poner a buen recaudo.

Benedicto XVI permanecerá en Castel Gandolfo unos dos meses hasta que estén acabadas las obras de acondicionamiento del monasterio de clausura “Mater Ecclesia”, un edificio levantado en los jardines vaticanos, donde tiene previsto alojarse definitivamente.

El papa Ratzinger vivirá a poco más de un centenar de metros del Palacio Pontificio, en cuya tercera planta está el apartamento papal, que alojará a su sucesor y en el que se acometerán en fechas próximas las obras de restauración que sean necesarias.

Hoy ya se refirió a su sucesor cuando se despidió de 140 cardenales, que se acercaron al Vaticano para expresarle su gratitud por sus ocho años de pontificado.

“Entre vosotros, en el Colegio Cardenalicio, está el futuro papa, al que ya prometo mi respeto incondicional y obediencia. Continuaré cerca de vosotros con las plegarias, especialmente en estos días (del cónclave), para que seáis plenamente dóciles a la acción del Espíritu Santo en la elección del papa”, afirmó Benedicto XVI, al que se le vio sereno, sonriente y relajado.

El papa Ratzinger, que a las ocho de la tarde de Roma (19.00 GMT) dejará de ser jefe de la Iglesia Católica, destacó que en estos ochos años vivió “momentos bellísimos de luz radiante en el camino de la Iglesia, junto a momentos en los que las nubes se condensaban en el cielo”.

Benedicto XVI abogó para que el Colegio Cardenalicio sea “como una orquesta, en la que la diversidad pueda llevar a una armonía acorde”.

“Permanezcamos unidos, queridos hermanos, en las plegarias y especialmente en la Eucaristía. Así servimos a la Iglesia y a toda la humanidad”, señaló el papa, que a las cinco de la tarde de Roma (16.00 GMT) abandonará el Vaticano y comenzará la cuenta atrás para el final del pontificado del 265 sucesor de San Pedro.

Por Juan Lara