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Trelles Paz asegura que la realidad obligó a reinventar la novela negra en Latinoamérica

KINT News
02/28/2013 7:20 AM
Actualizada: 02/28/2013 8:10 AM

La Paz, 28 feb (EFE).- La realidad latinoamericana, conformada durante décadas pasadas por gobiernos dictatoriales respaldados por fuerzas de seguridad represoras, obligó a “reinventar” las reglas de la novela negra en esta región, donde las fuerzas del orden eran los villanos, según el escritor peruano Diego Trelles Paz.

“Ya en el 73 (el escritor mexicano) Carlos Monsiváis decía que la novela policiaca no era posible en América Latina, que si el culpable tiene dinero no va preso, punto”, explicó Trelles en una entrevista con Efe con motivo de la presentación en Bolivia de su libro “El círculo de los escritores asesinos”.

De esta idea partió el autor para escribir uno de sus próximos libros, un ensayo sobre la novela policíaca “atípica” en Latinoamérica que se publicará en esta región y en España el año que viene.

Según este autor, doctor en literatura hispanoamericana, dentro de América Latina “el modelo policiaco es conflictivo”, por lo que los escritores reformularon los postulados del género.

“En una típica novela policial que sigue la fórmula vamos a encontrar que se resuelve el enigma y el criminal o asesino va a ser encontrado culpable y pagar por ello. ¿Cómo adaptar eso en nuestras realidades latinoamericanas donde probablemente eso no ocurra si es que el culpable es alguien con dinero, con poder?”, consideró.

Trelles Paz aludió a la extensa “tradición dictatorial” de la región, a épocas no tan lejanas en que el pueblo no identificaba a las fuerzas de la ley con el protector, “sino muchas veces con el torturador, el que asesina, el que hace desaparecer a personas”.

Así las cosas, la novela policial, “se ha ido adaptando a la realidad latinoamericana y se ha seguido produciendo”.

El escritor citó al chileno Roberto Bolaño, el argentino Guillermo Pilia o los mexicanos Jorge Ibargüengoitia y Vicente Leñero como ejemplo de autores que se acercaron a la novela policial “para subvertirla, para darle una vuelta de tuerca”, creando novelas con estructura policiaca, pero no necesariamente de género negro.

Estos escritores alteraron, según el peruano, la fórmula del clásico “hard boiled” estadounidense, el género detectivesco acuñado por Dashiell Hammet y al que siguieron Raymond Chandler o Ross Macdonald.

“En el ‘hard boiled’ y la clásica británica, más allá de que el detective sea un ‘outsider’, un mujeriego, un alcohólico, al final restituye el status quo. ¿Cómo hacemos en unos países donde esa figura es inverosímil? Eso significó un reto para muchos autores”, argumentó el escritor peruano.

Mencionó también cómo durante la dictadura en Argentina los escritores también debían sortear el filtro de la censura, en una época en la que el orden representaba “todo lo que consideramos lo criminal, la desaparición, la tortura, el asesinato”.

“Los detectives en la ‘hard boiled’ son un desastre, pero no son corruptos. Aquí, lo primero que serían es corruptos”, ironizó.

Trelles precisó que a pesar de estos autores atípicos, también existen en Latinoamérica autores que sí están más cerca de la novela negra clásica, como Leonardo Padura o Paco Ignacio Taibo.

Galardonado en el 2012 con el premio español Francisco Casavella por la novela “Bioy”, el escritor afirmó que la realidad “hace personajes muy ricos y muy contradictorios”, la mayoría de ellos villanos “porque no hay personajes ni muy buenos ni muy malos”.

Frente al abuso de los estereotipos, defendió la riqueza de matices en los personajes: “me molestan mucho esas novelas del bien y el mal”, aseguró.

Además del análisis sobre la novela negra latinoamericana “atípica” y un libro de cuentos que publicará en el 2014, Trelles Paz trabaja en su próxima novela, aunque con calma.

“No soy un escritor prolífico y no quiero serlo. Tengo mucho respeto por la bibliografía, y como el escritor y el artista en general es un ser insatisfecho, y yo soy obsesivo, lo complico más”, aseguró este autor “desordenado” que escribe a mano el final de sus libros.

Tras ser comparado el año pasado con el premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa por uno de los miembros del jurado del Francisco Casavella, Trelles reconoció que esta equiparación “impone y asusta, pero te pone -dice- un cierto reto”.

Aseveró que “cuando uno está aprendiendo el oficio, ha de tener claro que tiene que encontrar su propia voz apagando la del maestro. La comparación me halagó pero a la vez me hizo darme cuenta de que tenía que seguir escribiendo lo mío”.

“Los relevos son importantes en la literatura, eso hay que tenerlo claro”, concluyó.

Lorena Cantó